"...oigo clores, veo música..."
...buscando buscando, encontré...
Una vez decidí investigar sobre el tema de la neurociencia fue como si el universo confabulara para brindarme la información como por arte de magia puesto que un domingo de resaca navideña, cuando me disponía a buscar algo en la tele antes de dormir, di con un documental que estaban emitiendo en la dos en el programa Redes y que, concretamente, estaba dedicado a la neurociencia.
En dicho documental contaban con la presencia de un famoso biólogo y la vez monje budista llamado Matthieu Ricard, el cual fue declarado hace algunos años el hombre más feliz del mundo.
En dicho documental contaban con la presencia de un famoso biólogo y la vez monje budista llamado Matthieu Ricard, el cual fue declarado hace algunos años el hombre más feliz del mundo.
Este individuo fue sometido, junto a otros meditadores, a un complicado experimento con escáneres cerebrales para medir las consecuencias de un tipo de meditación concreto. Los resultados mostraron datos curiosos no vistos antes en relación a la emoción positiva. Otros estudios también han demostrado que el nivel de atención de estos meditadores es mayor al del resto de la población.
Matthieu Ricard propone gestionar las emociones a través de la meditación. Según él y en referencia a lo comentado en el tema de introducción, nuestro estado mental, la forma en la que interpretamos lo que nos sucede, es lo que realmente determina nuestro grado de felicidad.
Creemos que esas imágenes que tenemos en nuestra mente, bonitas, dolorosas, diabólicas...nos son intrínsecas; en cambio los budistas creen que esas imágenes son proyectadas en nuestra mente pero no pertenecen a ésta, no son parte suya.
En definitiva, este importante biólogo y budista piensa que es posible alcanzar la felicidad y el equilibrio humano controlando nuestros pensamientos negativos e incentivando los positivo.
Una vez que tenía toda esta información pensé que este podría ser un buen tema para desarrollar como proyecto, investigando obras artísticas, tanto en literatura, música, pintura,...que tuvieran el sufrimiento como tema principal; estudiaría el contexto socio cultural y equipararía la información científica obtenida con los aspectos más subjetivos de las obras y así intentar determinar porqué de algún modo vivimos en una sociedad "sufridora".Pero si las investigaciones se caracterizan por algún aspecto es porque siempre te encuentras con algo nuevo, y hay que ponerse unos límites; entonces me tropecé con el tema de la neurociencia y los sentidos y pensé que podría ser muy interesante, decidí poner un punto y seguido en mi investigación y dedicarle algo de tiempo al tema, en el que vi muchas posibilidades.
...unión de sensaciones...
Este tema lo encontré buscando vídeos sobre la neurociencia y también se emitió en el programa Redes. En este caso Punset entrevista a un neurocientífico de la Universidad de Texas y hablan de la neurociencia en relación con la percepción, utilizando como ejemplo una capacidad que posee alrededor de un 10% de la población, llamada sinestesia. Aquí dejo el video para quien le interese.
Desde el punto de vista neurológico la sinestesia se caracteriza por un elevado número de conexiones entre dos zonas de la corteza sensorial del cerebro, de modo que al menos dos sentidos resultan inseparables; de esta manera existen personas capaces de sentir las formas, de experimentar cierto tipo de sabor al escuchar palabras, o de ver colores al pronunciar cada una de las letras del alfabeto,….en un cerebro normal los sentidos se archivan por separado, en un cerebro sinestésico hay conversaciones cruzadas, más de lo habitual.
Este fenómeno ha empezó a levantar interés hace unos 25 años, pero ya en 1880 se publicaron artículos que no obtuvieron la repercusión adecuada, ya que este rasgo se atribuía a algún tipo de demencia o alucinación. No es de extrañar por tanto que mucha gente lo ocultara o lo canalizara por la vía artística sabiendo que su percepción era diferente a la del resto de los mortales. También se da el caso de no ser consciente de poseer un rasgo diferente creyendo que todo el mundo percibe igual.
Hay que tener en cuenta que la sinestesia es una condición neurológica que todos tenemos al nacer, más o menos hasta los 7 meses de edad y que sólo algunos mantienen, gracias, al parecer, a una mutación genética heredada por la madre. En definitiva esta es la representación de que nuestro pensamiento es multimodal.
El doctor R.E.Cytowic, a través de sus estudios de sinestetas, comprobó que la experiencia que tiene estos, es real, se expresa de forma directa, concreta y consciente. Sucede que para algunas personas la experiencia de la sinetesia es mucho más que una experiencia que ocurre dentro de sus cerebros, sino que también se manifiesta como una percepción de algo fuera de su cuerpo; de forma que realmente pueden ver sonido u oír colores.
Investigando las razones y raíces de la sinestesia, el doctor Cytowic, encontró que la sinestesia tenía mucho en común con otros estados mentales alterados que experimentan personas bajo diferentes influencias; por ejemplo se pueden tener experiencias sinestesicas con el consumo de algunas drogas como el LSD, la mescalina, o los hongos alucinógenos.
La sinestesia cumple y se comporta como una auténtica percepción, como ya ha sido demostrado en diferentes investigaciones, por lo tanto también hay que tratarla desde el punto de vista de la creatividad. Parece ser que la actividad cerebral que se produce en los procesos creativos y en los procesos sinestésicos, coinciden.
En las áreas mentales relacionadas con la creatividad es donde se producen los procesos mentales de asociación y síntesis, actividades simbólicas y de asociación y abstracción. La Ciencia, el Arte, la tecnología, la filosofía,... tienen su fundamento en esta cualidad humana que implica la transformación de lo que existe. Así, definida como un proceso que genera algo material estético, conceptual, etc., trasformando o trascendiendo lo que ya existe, comprende tres fases:
- La primera fase de asociación e integración perceptual, sensorial, cognitiva y afectiva en la que intervienen varios grados de consciencia, proceso denominado como “iluminación” (el eureka).
- Una segunda fase de elaboración, donde la persona trabaja con esas asociaciones construyendo una obra, valiéndose de su talento y habilidades. Esta fase es consciente.
- La última fase es la comunicación, la que culmina el proceso y al mismo tiempo inicia nuevos procesos, haciendo que sea contagiosa.
Por lo tanto, sabiendo que la percepción es la base fundamental de la gran mayoría de los procesos creativos y que la historia del arte, entre otros, se ha desarrollado en base a este concepto, pensé que con toda seguridad existieron personajes históricos que tuvieron esta cualidad, y aquí dejo alguno de los resultados. Existen diferentes teorías sobre si alguno de los artistas que cito fueron o no sinestetas, pero lo que sí es cierto es que su percepción era particular.



